22 Febrero, 2008

A PROPÓSITO DE KEN LOACH Y DE LAS IDEOLOGÍAS

Archivado en: Actualidad, Cine — Jordi Dauder @ 10:52 am

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Acabo de leer una crítica cinematográfica en El País, a cargo de un tal Jordi Costa, acerca de la última película de Ken Loach, “En un mundo libre”, que todavía no he visto. Así pues no hablaré de la película sino sólo del tono y de los juicios ideológicos que expresa el tal crítico. Es posible que tampoco yo sea objetivo (creo que el crítico no lo es), puesto que he trabajado con Ken Loach en “Tierra y Libertad”, y admiro tanto al creador, al artista, como al hombre comprometido con su época para denunciar con  las armas de su cámara todo tipo de injusticias, sean éstas actuales o históricas. La cámara de Ken Loach es un bisturí que disecciona la sociedad capitalista, muestra sus lacras, sus profundas injusticias y su progresica degradación y deshumanización. En una época en la que lo que predomina es el “cine-espectáculo” - al servicio de la “sociedad del espectáculo”, en palabras de Guy Debord -, y las cámaras edulcoradas, es de agradecer que alguien diga todavía en voz alta :”J´accuse!”. Esta no es más que mi opinión personal, claro está. Pero prefiero exponerla a fin de clarificar posiciones. Pero, volvamos al crítico.

 El título de la crítica ya tiene miga :”Las filípicas del tío Loach”. Carga de desprecio antes de empezar para condicionar así ya la opinión del lector. Puesto que no he visto la película, no voy a opinar sobre la misma ni sobre la bondad o maldad de la crítica. Citaré sólo un párrafo de la misma, y entraré al trapo. Dice así el crítico :”Debería (Ken Loach) formular narrativamente su propia culpa : la del envasador de sermones para espectadores previamente ganados para la causa de la ideología como espectáculo o como franja de ocio”. Aquí hay dos temas : 1) La carga ideológica de las películas de Ken Loach; 2) “La ideología como espectáculo o franja de ocio”, en tanto que crítica a Ken Loach. Ante el primer tema  a nadie se le escapa que el cine de Ken Loach es el de un cineasta de izquierdas que desde su nítida opción ataca al sistema, y consigue incluso, como sucedió en Inglaterra, llevar a los tribunales leyes injustas - valga la terrible paradoja -. Y cuando Loach se mete directamente en política (”Agenda oculta”, “Tierra y Libertad”), denuncia, por un lado el terrorismo de Estado, en el caso de Irlanda, y trae a la luz, por otro lado, los dramáticos acontecimientos de los llamados “hechos de mayo” (”els fets de maig”), que tuvieron lugar en Barcelona durante la guerra civil y que nadie en nuestro país, ningún cineasta queremos decir, había tenido el coraje de plasmar en imágenes. Ken Loach también nos ayuda así a recuperar “memoria histórica”.

  Pero vayamos al sengundo tema : ¿Acaso cree el crítico que el cine- espectáculo o el cine-ocio está desprovisto de ideología? Demos simplemente una mirada a la cartelera actual :”John Rambo”, “American Gangster”, “La guerra de Charlie Wilson”, “Soy Leyenda”…y otras muchas : ¿cree realmente el crítico que tales películas no contienen ideología?. ¿O acaso resulta que la ideología de estas películas - nortemaricanas todas ellas - está tan incrustada en la “cultura” del sistema que el crítico no la nota? Pero sigammos con la cartelera : “En el valle de Elah”, “Las trece rosas”, “Micharl Clayton”,  “4 meses, 3 semanas y dos días” - en cotejo “ideológico” con “Juno” - : ¿tienen o no tienen ideología dichas películas? Y es que, para decirlo ya de forma rotunda : en nuestra sociedad todo lo espectacular - y no sólo - está cargado de ideología. Hasta las películas de Walt Disney. Y hay libros muy interesantes que analizan el fenómeno. ¿Porqué, pues, acusar sólo a Ken Loach de hacer cine ideológico cuando lo que nos rodea, cinematográficamente hablando, es pura ideología francamente reaccionaria. ¿O acaso lo que le molesta al crítico es que Ken Loach sea un hombre de izquierdas?

   En este mundo hay que tomar partido y comprometerse. Y ésto es también una opinión personal. Porque, no lo olvidemos, vivimos en la sociedad que vivimos, frente a las injusticias que conocemos, ante las guerras y los genocidios a los que asistimos, y en un contexto de brutal explotación del ser humano que exigen, como mínimo, el compromiso de denunciarlo. Como decía Bertold Brecht (cito de memoria) : “Qué época ésta en la que hablar de los árboles o de los pájaros significa significa no hablar de las injusticias”. Y también Bertold Brecht y su teatro tenían una fuerte carga ideológica.